En su segunda temporada en Turín, Álvaro Morata ya es el ídolo de la afición bianconera. A sus 23 años y, tras las salidas este verano de Carlos Tévez y Fernando Llorente, el delantero español es el gran referente ofensivo del actual subcampeón de Europa. Morata, que aterrizó en Turín después de ganar la Décima con el Real Madrid en Lisboa, se ha ganado la titularidad y el cariño de la entidad italiana a base de esfuerzo, de trabajo y de goles decisivos. Marcar ante su ex equipo en la semifinal del año pasado en Champions (ida y vuelta) y anotar el único gol de los suyos en la final de Berlín, convirtió al futbolista en un icono entre los tifosi. Quizá sus números no sean deslumbrantes – 18 goles en 55 partidos – pero más allá del acierto de cara a portería, Álvaro Morata es algo más que un simple 9. Movilidad en ataque, inteligencia para interpretar las jugadas ofensivas y generar espacios para sus compañeros. Sin Pirlo, Vidal ni Tévez, Morata ya es la referencia de un equipo que, a pesar de arrancar mal la temporada en la Serie A, busca vencer por quinto año consecutivo el Scudetto. Allegri suspiró después de comprobar que la lesión que sufrió en Logroño ante Luxemburgo con España fue un simple susto. El técnico transalpino, que cuenta con una nómina de delanteros muy interesantes (Mandzukic, Dybala y Zaza), es consciente que el ex futbolista del Real Madrid es fijo en sus onces titulares a pesar de la gran competencia en su puesto. Titular en la Juve y fijo en las convocatorias de Vicente del Bosque. En año de Eurocopa, Morata confía en sus facultades para ser el 9 de La Roja en Francia 2016.