@jmolivan

El Barça no funciona. La sala de máquinas no genera fútbol y la dependencia del tridente resulta, cada vez, más acusada. Las nuevas incorporaciones han sido incapaces de mantener el nivel anterior y la mala planificación técnica es una realidad, por ejemplo, en la demarcación del lateral derecho.

Si alguna característica marcó el nivel del equipo de Pep Guardiola fue la excelsa creación de juego en el medio campo, con Busquets, Xavi e Iniesta. Por razones naturales de la vida, Xavi ya no está y sus dos compañeros de trabajo acusan la ausencia del gran mago de Terrassa, como la acusa el resto de jugadores. Xavi era mucho Xavi. En aquellos tiempos, la circulación de balón, en el centro del campo, era vertiginosa, muchas ocasiones al primer toque. Y la presión que ejercían, cuando el rival intentaba la transición, era agobiante. Actualmente, estamos ante un Barça previsible y de menor potencial en la sala de máquinas.  Los contrarios le están leyendo muy bien la partida. Se conceden demasiadas ocasiones, la salida de balón es lenta y la supervivencia pasa porque arriba juegan tres genios capaces de marcar diferencias ante cualquiera que se les ponga por delante. Leo Messi, con su enorme calidad y jerarquía, ha ganado muchos puntos  que han permitido tapar las carencias del equipo y, a la vez, han disparado la válvula de oxígeno de unos dirigentes cuya gestión, en diversos apartados, deja bastante que desear.