@jmolivan

Ernesto Valverde, nuevo técnico del FCB, es una persona normal, en el más amplio sentido de la palabra. Su personalidad y buen carácter le aleja de ciertos prototipos de entrenadores que, por desgracia, suelen estar de moda en los últimos tiempos. Ernesto es un tipo educado, culto, lector infatigable y amante de la fotografía. Todavía le recuerdo, en su etapa de jugador del RCDE, cuando, tras los entrenamientos y con su cámara al hombro, abandonaba Sarrià para disfrutar de su afición favorita. Eran los años en los que Javi Clemente le bautizó como “Txingurri”, o lo que es lo mismo, “hormiga”, si lo traducimos del euskera. Y con el apelativo de Txingurri se quedó. Con el tiempo, incluso ha llegado a protagonizar exposiciones de sus principales obras fotográficas. Como jugador era buen compañero de vestuario, en el campo, listo y habilidoso como nadie. Tras su aparente timidez se esconde una persona recta, que va de frente, mira a los ojos y acostumbra a ser directo y claro con sus jugadores. Le deseo un buen futuro en Can Barça, porque capacidad y talento le sobra. Amante del buen fútbol, trabaja muy bien el factor cantera y no se le recuerda altercado alguno durante su trayectoria en los banquillos. Casi siempre ha salido por la puerta grande de todas las plazas, incluso del complicado coso de Mestalla. Posiblemente, Villarreal sea la excepción que confirma la regla.

Ernesto Valverde empieza a ser historia viva del fútbol  catalán: Junto al gran Kubala, habrá sido jugador y entrenador de los dos equipos de la Ciudad Condal. Y a nivel blanquiazul, el único personaje del planeta perico en participar en las dos finales europeas del club, una como jugador y otra como entrenador. Además, la puerta número 89 del RCDE STADIUM luce el nombre de Ernesto Valverde. Con todos estos datos aventuro que, la próxima temporada, volveremos a vivir el deportivo  y sano saludo de QSF y EV antes de la disputa de los derbys, un detalle de pura higiene futbolística.  Será un placer explicarlo en RADIO MARCA.