Dios del fútbol, Messi es de otro planeta, otra obra maestra del ’10’ azulgrana, es un jugador de Play Station, Messi es el Mozart del fútbol, lo que hace en el campo es arte… el repertorio de titulares de nunca acabar podría estar cerca de llegar a su fin. Leo Messi, lo más cercano a Dios que existe en el mundo del fútbol, firmó ante el Girona el único tanto que le faltaba al arcón que guarda sus obras maestras. El 16 de noviembre de 2003, Messi ‘El Extraterrestre’ cambió la historia del fútbol. Fue el día en el que vistió por primera vez la camiseta del primer equipo del Barça. Su manera de hacer jugadas con el balón atado a los pies ha dejado innumerables momentos mágicos para los amantes del fútbol. Y ahora, 5215 días después (tiempo transcurrido entre su debut y su última maravilla) Messi decidió acudir a su sombrero mágico para reinventar una vez más el deporte de la pelota.

El gran tanto de Leo Messi en Zaragoza, aquel en el que los defensas maños no consiguieron derribarle pese a intentarlo de todas las formas posibles. El 21 de marzo de 2010, el crack azulgrana se deshizo de tres defensores rivales y de su portero, Roberto, para hacer un tanto de escándalo.

Messi caminó lentamente hacia el balón y en lugar de chutar contra la portería contraria, golpeó el balón suavemente hacia el lado. Desde atrás llegó corriendo Luis Suárez para aprovechar la ‘asistencia’ de Messi y marcar prácticamente a puerta vacía. Un gol muy similar al que también se ‘inventó otro genio, Johan Cruyff, cuando jugaba con el Ajax.

Leo Messi, el repertorio de nunca acabar