Joan Prats

Hacía tiempo que no veíamos a alguien atacar con el maillot de líder como lo está haciendo Simon Yates (en principio el hermano malo de los dos) en este Giro de Italia. Seguramente no lo veíamos desde la época en la que Alberto Contador ganaba y dominaba el Tour, un estilo de ciclista que aunque lleve una ventaja, entiende este el deporte al ataque, sin un control obsesivo del equipo después de ganar una gran ventaja en una crono inicial o en un primer día de montaña. Esto último es, precisamente, lo que hemos visto en los últimos años generalmente en las grandes vueltas, a excepción de contadas ocasiones con Contador y Dumoulin como protagonistas, gracias al dominio de un equipo SKY venido a menos en este Giro y que confirma que las sensaciones de Chris Froome a lo largo de la temporada estaban en lo cierto, el británico no anda fino y muy posiblemente tampoco lo hará en el Tour donde su liderazgo se podría ver comprometido por un Bernal que parece llamado a hacer el mismo cambio de guardia que protagonizó el mismo Froome con Wiggins.

Es obvio que al SKY tampoco le han hecho ningún favor quitando un corredor por equipo en las grandes vueltas y que la posible sanción por dopaje en la pasada Vuelta a España a Chris Froome ha mermado la confianza de una escuadra que ya no parece tan temible en este 2018. A la espera de lo que sucede en la crono de este martes del Giro de Italia, donde la lógica manda que Dumoulin saldrá líder o muy cerca de Yates, queda claro que hay un cambio generacional en el World Tour mundial llamado a animar este deporte y devolverle a las grandes tardes de emoción y ofensiva ciclista, con la igualdad y el talento como máximos exponentes.

A los hermanos Yates, Dumoulin y Bernal, hay que sumar nombres como los de Marc Soler (París Niza) Mikel Landa, Enric Mas, Miguel Ángel López o el mismo Nairo Quintana, que siendo un poco más mayor que todos ellos, sigue siendo un ciclista con un Tour en sus piernas. Es un ciclismo apasionante, con chicos que no han vivido ni de cerca componentes tóxicos como el US Postal, el Festina o la Operación Puerto y que mezclado con la pérdida de control del SKY prometen años de gloria para el aficionado. Ahora solo falta que el ciclismo español consiga tener un par de equipos más en World Tour y la fiesta será completa.