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Roma, en 2018, Juventus, en 2017, y Atlético de Madrid, en 2016. El Barcelona añadió una muesca más en el Olímpico de Roma a su maldición con los cuartos de final, una eliminatoria que se ha convertido en un muro para los azulgrana desde que levantaran su última Champions ante la Juventus en Berlín en el año 2015.

El gol de cabeza Manolas despertó los fantasmas que ya habían azotado a los azulgranas en los últimos tres años, en una situación que se ha tornado inexplicable.

Las penurias del Barça arrancaron en 2016. Fue entonces cuando el Atlético de Madrid, en su camino a la final de Milán, dinamitó las opciones del equipo de Luis Enrique con un resultado global de 3-2.

Un año después, en 2017, la Juventus fue el verdugo azulgrana. Los italianos tumbaron a los de Luis Enrique con un contundente 3-0 en Turín que resultó insalvable en el Camp Nou, donde el Barça no pudo pasar del 0-0. Atrás quedaba la milagrosa remontada ante el PSG.

Con todo, nada comparable a lo vivido ayer en Roma, donde el equipo de Valverde certificó uno de los mayores ridículos del club azulgrana de las últimas décadas.

Bartomeu envió un mensaje a toda la afición blaugrana: “El mensaje es que lo siento mucho por todos los culés del mundo. Tenemos un buen equipo, competitivo, que aunque hoy no se haya visto, lo es, felicitamos a la Roma, a su afición. Habrá que analizarlo, volver a la Liga , a la Copa, pero hoy toca tristeza”.

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