@jmolivan

La Ciudad Condal volvió a respirar deporte por sus cuatro costados. La maratón de Barcelona movilizó a más de 20 mil valientes atletas que salieron con la ilusión de completar la mágica distancia de los 42,195 kms. Lo lograron 16.899,  pero todos merecen el tributo popular,  por su esfuerzo,  horas de entrenamiento e ilusión por sentirse atletas, aunque sólo sea por un día.  Desde el brillante ganador, el etíope Dino Sefir a la valiente ciudadana rumana, que invirtió más de seis horas en concluir la carrera. Todos pueden considerarse héroes y atletas de categoría. La ciudad entera se volcó, con más de 300 mil personas en la calle, para animar a los participantes y darles el apoyo y el calor humano necesario que ayuda a superar las múltiples adversidades que se presentan a lo largo de tanto esfuerzo.

Quiero resaltar la perfecta organización por parte de RPM y ASO, las empresas responsables, con el gran Juan Porcar  a la cabeza. El recorrido es soberbio, con un desfile ante los monumentos de la Ciudad, La Pedrera, la Sagrada Familia, la Catedral, la fachada marítima y tanto y tanto arte que desprende la Barcelona universal. Recuerdo, en mis años mozos, cuando a los maratonianos nos desplazaban hacia la Zona Franca y demás polígonos industriales. El objetivo era alejarnos del centro y no perjudicar la marcha cotidiana de la ciudad. Los maratonianos, molestábamos, resultábamos incómodos. Asi de claro. Era impensable encontrar apoyo  y calor humano. Como mucho, nuestros familiares y amigos. Y paren ustedes de contar. En aquellos años, no superábamos los 2000 participantes. Nada que ver con la maratón de hoy en día, ni a nivel de animación, avituallamiento, seguridad o puntos de emergencias para las posibles lesiones, que, por desgracia, siempre aparecen. Ayer me quise sumar a la fiesta y me sumé al pueblo deportivo en las nutridas y coloridas calles de Barcelona. Me emocioné recordando mis años de maratoniano y, a la vez, me alegré por la evolución positiva de nuestra fiesta. Ha cambiado mucho, como de la noche al día. La maratón de Barcelona, un espectáculo para enmarcar.