@jmolivan

El fútbol es parte fundamental de mi vida. De crío soñaba con ser futbolista. Mi pasión era tal que no me perdía un solo partido por televisión y asistía, siempre que podía, a presenciar partidos en directo. Sarriá, Camp Nou, Europa, Horta,  Sant Andreu, Sabadell, Terrassa.. . El peregrinaje por aquellos campos e impregnarme del olor a césped era absoluta devoción para mí. Paralelamente,  jugaba en los equipos de La Salle, hasta la categoría juvenil. Llegó el momento en que los estudios y el trabajo lograron anteponerse a la pasión futbolística. Entonces, el periodismo me permitió seguir disfrutando, desde un prisma diferente, de ese mundillo tan especial. Ya de padre, me impliqué en el seguimiento de mis hijos, que también jugaron, hasta la categoría juvenil. Lo hicieron, entre otros equipos, en la Escuela Deportiva Brafa, un modelo de club que combina el deporte con la formación y educación de los chavales, fomentando los grandes valores de la vida.

En Brafa tuve la fortuna de conocer a Toni García, el “Anty”. Dirigía a los chicos del infantil, en el que jugaban mis gemelos Santi y Alex. Sintonizamos rápidamente. Toni había jugado en uno de los mejores juveniles de la historia del FCB, aquel que ganó una final de Copa al R. Madrid por un humillante 6-3. Al lado de Anty, los Tito Vilanova, Sergi López, Roura, Herrrera, etc, con Charly Rexach de entrenador.  Enfrente, el Madrid de Losada, Santi Aragón. Maqueda…. Anty también llegó a compartir vestuario con Pep Guardiola, en el amateur blaugrana. Me explicaba sus vivencias, mientras preparaba los entrenamientos. Un día me comentó que le gustaría que le acompañara como delegado del equipo. No me pude negar, me encantó la idea.  Desde aquel momento, compartimos un par de temporadas en el banquillo de Brafa. Fue una experiencia sensacional. El trato hacia los chavales era modélico. Su comportamiento con los rivales, ejemplar. Jamás un insulto ni un mal gesto. Siempre era consciente de que estábamos formando personas, por encima de los futbolistas. La dedicación, la paciencia y el compañerismo  eran sus grandes virtudes. El equipo acabó bastante arriba en la clasificación. Pero esa era una cuestión secuendaria. Me quedo también con sus charlas previas a los partidos o entrenamientos. No era fácil. A esa edad, los chicos son muy dispersos, difíciles de controlar. Lo que quieren es jugar y dejarles de charlas y de monsergas. En ocasiones le sacaban de quicio. Muchas veces me hacía participar en las conversaciones, para que insistiera, ante los ñiños, en aspectos concretos de su formación. Fue todo un placer compartir aquellos años, colaborando con Toni.

 Hace unas semanas nuestro común amigo Andrés me informó que a Toni le habían diagnosticado la enfermedad de ELA. Me quedé impactado, fue un auténtico mazazo. Días después le entrevisté en TRIBUNA MARCA y pude saludarle personalmente. Y volví a admirar su fuerza, tesón y espíritu de lucha. Tengo claro que jamás se rendirá. Son los valores que el fútbol le enseñó desde su Badía natal.  Esos mismos valores que transmitió a sus jugadores, en aquel infantil de Brafa. Leeré tu libro y apoyaré cada uno de tus proyectos. Estaré contigo para lo que me necesites, amigo!!!!