@jmolivan

El fútbol se lo ha dado todo a Leo Messi. Cierto es que “el pulga” también le ha devuelto mucho al fútbol. Pero este mágico y complementario binomio ha resultado cruel para el jugador argentino, en la final de la Copa América. Leo, que lo ha ganado todo con el FC Barcelona, no ha logrado emular éxitos luciendo la zamarra albiceleste. Se le resisten las finales. En Nueva York, para más inri, con el decisivo penal errado ante la portería de su amigo Claudio Bravo. Ojalá que sus declaraciones, tras el partido, sean consecuencia del “calentón” propio de la derrota y la amargura de dejar pasar otra gran oportunidad. Espero que Leo reflexione y siga brindando su maravilloso fútbol a la liga española y a la selección argentina. En tan sólo dos años viviremos el Mundial de Rusia. Para entonces tendrá 31 años, una edad ideal para deleitarnos con su fútbol, su magia y sus goles. No me pasa por la imaginación un Campeonato del Mundo con Leo Messi ausente. Como tampoco lo concibo sin los Iniesta, Piqué o Sergio Ramos, entre otras figuras del firmamento futbolístico. En Rusia deben estar los mejores y Leo es el número uno. Me resisto a pensar que el mejor jugador que he visto sobre un rectángulo de juego no acuda a la primera cita del fútbol internacional. Considero que Leo no debe cargar con la presión de haber fallado el penal, ante Chile, ni convertirse en cabeza de turco de una nueva debacle del fútbol argentino, si por debacle entendemos llegar a cuatro finales y caer con crueldad en todas ellas. Messi debe estar por encima de tales considerandos y no tiene que demostrar nada a nadie. De hecho, su categoría, trayectoria y palmarés están fuera de cualquier duda.