Anotar la mitad (40) de los puntos de tu equipo (80) en una semifinal europea en casa del anfitrión y ante casi 30.000 personas, está al alcance de muy pocos deportistas.  Esa hazaña la protagonizó Pau Gasol en Lille contra Francia. A sus 35 años y, con un palmarés espectacular a nivel individual, el pívot de Sant Boi de Llobregat cuajó una de las actuaciones más memorables en la historia del deporte.

España llegaba al Europeo con bajas importantes y sin el papel de gran favorita. España, encuadrada en el grupo de la muerte, se mostró muy irregular en la primera fase: derrotas ante Serbia e Italia y triunfo por la mínima contra Alemania para acceder a los octavos. En los octavos de final y, ante una asequible Polonia, el mayor de los Gasol se vistió (una vez más) de héroe. Anotó 30 puntos con un 6/7 en triples y ¡lesionado!. La Grecia de Spanoulis se cruzaba en el camino en cuartos pero Pau Gasol, cuyo compromiso con la selección es único, demostró que nunca se puede ni se debe dudar de una generación irrepetible. 73-71 con otra exhibición del pívot de los Chicago Bulls. El reto, era Francia. Esa Francia poderosa. Esa Francia favorita. Esa Francia campeona de Europa. Esa Francia que fue capaz de eliminar a España en el pasado Mundial disputado en casa. Esa Francia de Parker. Esa Francia que jugaba en casa con el apoyo de 27.000 gargantas. El 61-52 a seis minutos para el final del choque hacía pensar que el reto era mayúsculo y prácticamente imposible. Y Pau lo hizo. Gasol anotó 40 puntos y capturó 11 rebotes para un total de 52 de valoración en una semifinal del Eurobasket. Pasaporte a la final y pasaporte a Río 2016 para seguir ilusionando otro verano más al deporte de la canasta.

Más allá de ganar o perder la final el próximo domingo, la semi del Europeo pasará a ser leyenda del deporte. ¡Gracias Pau!