Talento al servicio del equipo. Ricky Rubio tiene un don natural: capacidad para ver cada acción del juego un segundo antes que su rival. El base del Masnou afronta una nueva temporada en la NBA con ganas de demostrar su mejor baloncesto. Y para ello necesita que las lesiones respeten la carrera de un jugador que ha tenido el infortunio del peor enemigo de cualquier profesional del deporte. Ricky, que a sus 25 años recién cumplidos ya es uno de los líderes naturales de la franquicia de los Wolves, dejó boquiabiertos a los aficionados que acudieron al estreno de la 15/16 al Staples Center de Los Ángeles: 28 puntos y 14 asistencias en apenas 33 minutos.

Su tobillo izquierdo le impidió disputar el Eurobasket este pasado verano pero seguro que la recompensa – a la larga – será muy positiva. Horas de entrenamiento, fortalecer la musculatura y mejorar en el tiro. El verano ha sido duro e intenso para mejorar a nivel personal y colectivo. Minnesota Timberwolves, que tiene una de las plantillas más jóvenes de la competición, tiene como gran objetivo clasificarse para los Play-Offs. Wiggins, Towns, La Vine o Dieng prometen descaro en una plantilla donde el ‘jefe’ sigue siendo Kevin Garnett. La ‘máscara’ – 21ª campañas en la NBA – ya no está para muchos trotes pero sí para aportar experiencia y serenidad. De momento el curso arranca con buen pie; ganando en el Staples Center. Con trabajo, con esfuerzo y con un poco de suerte con las lesiones, la mejor versión de Ricky Rubio puede aflorar en un curso decisivo para el base. Si Ricky sonríe, el baloncesto está de enhorabuena.