@jmolivan

El partido que disputaron, el pasado domingo, FCB y Athletic Club ofreció dos lecturas bien diferenciadas. La primera parte del equipo azulgrana fue sublime en ataque, con una producción de jugadas que hicieron tambalear los cimientos del Estadi y encandilaron a los 84 mil aficionados que siguieron, en directo, el partido. Messi, bien secundado por Coutinho y Dembelé, aportó magia a un ataque tan demoledor como efectivo. Afortunadamente para los vascos, gozan de un portero de primerísimo nivel que evitó una goleada escandalosa. Kepa Arrizabalaga se lució en innumerables actuaciones, demostrando que su calidad y proyección es extraordinaria. Nadie echó en falta las ausencias de Luis Suárez ni de Busquets ya que tanto el trabajo de los atacantes, como el gran nivel de Rakitic, en el centro del campo, dieron al equipo un empuje sensacional.

La segunda parte fue otra historia. El FCB se relajó y el Cuco Ziganda introdujo sus mejores piezas ofensivas, léase Iñaki Wiliams y Aduriz. El dominio del balón correspondió al equipo vasco, aunque sin disponer de ocasiones claras de gol. Adoleció de pegada en los metros finales. En la faceta defensiva, el equipo de Valverde demostró ser un bloque muy bien armado,  que sabe sufrir, sin perder ni el orden ni el equilibrio. No en vano, el Barça es el equipo más efectivo de cara a gol, pero también el que mejor defiende, con tan sólo 13 goles encajados. Unas cifras de campeón que, ayer, tras la derrota del At. Madrid en Villarreal, dejan la liga en manos de un FCB demoledor. Valverde y sus jugadores han sido, de largo, los mejores de la competición y merecen el justísimo premio a una regularidad muy trabajada. De hecho, siguen imbatidos, a falta de nueve jornadas para la conclusión del campeonato. Mucho mérito!