“Golpe duro”. Xavi Pascual se refirió así tras la derrota (72-73) ante Bilbao Basket en los ¼ de final de la Copa del Rey de baloncesto. La eliminación a las primeras de cambio del torneo del KO puede significar un antes y un después en el desarrollo de la temporada azulgrana. El equipo, a pesar de sus dos últimas victorias contra Zalgiris y Baloncesto Sevilla, llegaba a la cita con dudas: dudas en la posición de 1. Falto de confianza con el tiro exterior. Y una alarmante baja forma de Ante Tomic, el jugador franquicia. El pívot croata, renovado este pasado verano, arrancó muy bien el curso pero de un tiempo a esta parte se ha venido abajo. Poca consistencia, demasiado irregular y muy débil mentalmente. Pero no todo es culpa de Tomic. Las sensaciones a nivel general dejan bien a las claras que, quizá, el problema viene de lejos. A pesar de empezar con un título la temporada – Supercopa ACB – y ganar dos veces consecutivas en la pista del actual campeón de Europa – Real Madrid – , el equipo se muestra impreciso y con muy poca fluidez en su juego. Veremos hasta dónde alcanza la derrota de ayer en A Coruña, pero las consecuencias podrían ser de grandes dimensiones. Eliminados en cuartos de Copa y con tres meses por delante antes del inicio de los Play-off de la ACB, el TOP16 de la Euroliga se convierte en la única tabla de salvación a corto-medio plazo. El próximo viernes, en la visita del Olympiacos al Palau Blaugrana, los de Pascual se juegan en 40 minutos el futuro de la temporada. Una nueva derrota significaría decir (casi) adiós a Europa y convertir la campaña 15/16 en un suplicio. Momento para sacar el carácter y el orgullo.