La figura del entrenador (casi) nunca es agradable. Cuando tu equipo pierde, la culpa es del técnico. Cuando sustituyes a un jugador, te pone mala cara. Y cuando la directiva tiene que tomar decisiones importantes, el míster tiene todos los números para ser cabeza de turco. Louis Van Gaal está viviendo esta situación en sus propias carnes en una de las temporadas más difíciles y complicadas de su extensa carrera en los banquillos. Llegó a Old Trafford tras dejar a la selección holandesa en el tercer escalón del último Mundial disputado en Brasil y con el cartel de ser uno de los entrenadores con mejor fama (futbolística) del viejo continente. Después de una campaña de adaptación en Inglaterra, Van Gaal arrancó el curso con los objetivos muy definidos: clasificar al Manchester United para la Champions, llegar lejos en la presente edición de la máxima competición continental y, según los resultados, pelear por la Premier League. Pero todo se empezó a torcer demasiado pronto. Los casos de Víctor Valdés y David De Gea, las múltiples lesiones de futbolistas importantes, el dinero gastado por la entidad red devil y las derrotas en casa ante equipos teóricamente inferiores. La cosa no pintaba nada bien.

Tras acumular 4 derrotas consecutivas (Wolfsburgo, Bournemouth, Norwich City y Stoke City) y la posterior eliminación prematura en Champions, Van Gaal salvó el cargo con un empate (0-0) en casa contra el Chelsea. El aburrimiento generalizado de sus partidos en Old Trafford (seis veces 0-0) y la permanente sombra de José Mourinho sobrevolando el Teatro de los Sueños, hacía presagiar un final cantado para el técnico holandés. Pero Van Gaal sigue en el cargo a pesar de todas las dificultades. La derrota ante el penúltimo clasificado de la Premier (Sunderland) y, cuatro días más tarde, el 2-1 en Dinamarca ante el Midtjylland, devolvían al veterano entrenador al ojo del huracán. Pero una vez más, Van Gaal sobrevivió. Ahora, caminando en el ‘rush’ final de la temporada, el Manchester United sigue aspirando a ganar la FA Cup (1/4 de final) y la Europa League (1/8). Dos torneos que podrían salvar un curso difícil a expensas de lo que ocurra en la Premier (5º en la tabla, a seis puntos de la zona Champions).