El fichaje del Barcelona tiene una velocidad endiablada, pero una toma de decisiones mejorable
‘Hansi’ Flick ya tiene al delantero que anhelaba: Karim David Adeyemi (Múnich, 2002). El ahora entrenador del Barcelona le conoce bien. En 2021, con 19 años y siete meses, le dio la alternativa -marcó en su estreno contra Armenia (6-0)- con la absoluta de Alemania.
«Llevamo mucho tiempo siguiéndole. Nos enfrentamos cuando él jugaba en el Salzburgo y yo entrenaba al Bayern. Tiene una velocidad enorme y un buen primer toque. Sus puntos fuertes están especialmente en el uno contra uno. Es un jugador que puede marcar la diferencia», reconocía, por entonces, Flick.
De hecho, el Barça ya le intentó fichar. «Somos conscientes de su extraordinario talento. Así lo demuestran las ofertas que han hecho el Barcelona y otros grandes clubes», confesaba Christoph Freund, director deportivo del Salzburgo, ahora en el Bayern.
Puede que Adeyemi no haya cumplido las expectativas que generó respecto a su potencial… pero sus virtudes no han cambiado. El Barça ficha a un jugador acostumbrado a vivir a toda velocidad: en la Champions 2021-22 forzó tres penaltis contra el Sevilla en el primer tiempo y en la edición 2024-25 se convirtió en el segundo jugador alemán en marcar un ‘hat-trick’ en Liga de Campeones antes del descanso.
El ex del Borussia Dortmund, hijo de madre rumana y padre nigeriano, es una ‘bala’. «La velocidad es mi gran fortaleza», reconoce Adeyemi, capaz de recorrer 30 metros en 3,78 segundos. En 2023, sin ir más lejos, batió el récord de velocidad de la Bundesliga al registrar un pico de 36,65 km/h. «Confiamos mucho en su uno contra uno. Vuela», reconocía su excompañero, ahora rival, Jude Bellingham.
Su capacidad explosiva convierte a Adeyemi en un futbolista muy peligroso con y sin balón. Se desmarca bien atacando el espacio a la espalda entre lateral y central y es muy útil trasladando balón en conducción en transiciones defensa-ataque: -cuenta con una gran frecuencia de zancada y cambia bien de dirección. En espacios reducidos, en cambio, o jugando de espaldas le cuesta más desbordar. No responde al perfil asociativo tan demandado en el Barcelona.
Otra cualidad a destacar de Adeyemi es su versatilidad. Puede jugar en cualquier posición del frente de ataque. Empezó como delantero y ha ido ganando peso como extremo, ya sea por izquierda o por derecha. Incluso, como segundo punta. Es cierto que, al menos recientemente, jugando a pierna cambiada, por derecha, parece sentirse más cómodo.
Su ratio anotador es notable. Entre Borussia Dortmund y Salzburgo ha marcado 69 goles y repartido 49 asistencias en 12.492 minutos, lo que arroja una media de un gol producido cada 105,8 minutos. Su tasa de conversión (16,6%) también es más que aceptable. A menudo llega por sorpresa atacando el segundo palo.
Existe la sensación, sin embargo, de que produce menos de lo que genera. Tiene potencia, pero le falta control en su toma de decisiones, tanto en las elecciones de disparos como a la hora de regatear o centrar.
Es cierto que va por rachas. Es un futbolista ‘guadianesco’, tan pronto aparece como desaparece -incluso de los onces- sin saber muy bien por qué. Un rendimiento irregular que le ha generado alguna que otra crítica, al igual que su facilidad para ser amonestado: ha visto 27 amarillas en 146 partidos con el ‘BVB’.
«Karim sabe que no fue la mejor jugada. Tenemos que aprender de esto. Él tiene que aprender de esto», aseguraba Edin Terzic después de que un agarrón sobre Stefan Lainer le valiera la expulsión contra el Borussia Mönchengladbach. «Tiene mucha intensidad en las disputas por el balón. A menudo es muy tranquilo. Pero en ciertas ocasiones, necesita usar más la cabeza», sugería su excompañero Niklas Süle.
Es cierto que ha mejorado su compromiso defensivo, pero se ganó, también, algunas tarjetas por su facilidad para dejarse caer en el área. «Si has estado intentando forzar algunos penaltis, los árbitros se vuelven más cautelosos. Es como la ley de Murphy», aseguró, vía ‘X’, el colegiado Manuel Gräfe.
Fuera del ‘verde’, todo hay que decirlo, se ha ganado, también, cierta fama de díscolo. En Alemania aludían a ciertos problemas de indisciplina para justificar su salida del Bayern en 2012, con 10 años. Adeyemi, sin embargo, tiene otra versión: «Los padres de los compañeros estaban celosos de mí».
Recientemente, en noviembre de 2025, protagonizó otro sonado escándalo. El internacional alemán recibió una multa de 450.000 euros después de que la Policía encontrara un puño americano y una pistola Táser en su poder. El jugador se defendió afirmando que ambos artículos procedían de una ‘caja misteriosa’ encargada a través de ‘Tik Tok’. Así es Adeyemi y Flick, que ya sabe lo que le espera, le quiere con lo bueno… y con lo malo.




