El Barça sólo tuvo que esperar
Dos fallos defensivos del Oviedo en el arranque de la segunda mitad le devuelven el liderato. Digna primera mitad ovetense, pero pagaron sus errores. Marcaron Olmo, Raphinha y Lamine
El Barça sólo tuvo que esperar el error del rival para ganar un partido necesario para acabar como líder la jornada. Los de Almada estaban haciendo un partido más que digno, pero dos errores defensivos en el arranque de la segunda parte le costaron el partido. Dani Olmo, Raphinha y un golazo de Lamine Yamal acabaron con el respondón colista y ya se centran en el Copenhague para intentar entrar en el top-8 de la Champions.
El partido era de los llamado trampa. Llegaba el colista al Spotify Camp Nou y el Barça estaba obligado a ganar para recuperar el liderato. Su derrota en San Sebastián ya no le da margen ante un Real Madrid que parece que ha recuperado el rumbo. Un ambiente propicio para el festejo, edulcorado con el ofrecimiento de la Supercopa a la afición en los prolegómenos, pero el Oviedo no se comportó como un colista al uso. Los ovetenses, que han dado un pasito adelante desde la llegada de Almada, salieron valientes dispuestos a cuestionar la posesión al Barça, lo que parecía un imposible.
Flick tendrá que convivir los próximos partidos sin Pedri y realizó algunos ajustes, sobre todo en defensa, con Eric García y Cancelo como carrileros. La baja del canario fue suplida con Casadó, pero no es lo mismo el ritmo de juego que pone uno y otro. Al Barça le costaba mucho superar la presión del Oviedo y apenas llegaba al área de Escandell. Los asturianos, con un juego simple y sin florituras, llegaban más al rival. Hassan, muy activo durante el primer tiempo, dejó en evidencia las carencias defensivas de Cancelo, el extraño fichaje invernal de los azulgrana. Fede Viñas se pegaba con toda la defensa local buscando abrir huecos a sus compañeros, pero las ocasiones no tenían el final esperado o sus disparos sin mucho peligro eran atajados sin problemas por Joan García.
El Barça veía pasar los minutos sin saber cómo superar al rival y con una grada que empezaba algo a desesperarse. Ni Raphinha ni Lamine creaban peligro por las bandas y Lewandowski apenas recibía balones. Al punto de que el único remate de los de Flick a puerta fue uno de Raphinha en el tiempo de añadido que desvió Aarón Escandell. Los catalanes necesitaban cambiar su imagen en la segunda parte, si no querían llevarse un susto morrocotudo ante el colista. Un revulsivo tipo Fermín se antojaba casi obligatorio.
El único cambio que hizo Flick fue la entrada de Koundé por un Gerard Martín, que tenía tarjeta amarilla. Lo que sí debía de cambiar era el ritmo que debía imponer el Barça para superar a un Oviedo muy serio en general… hasta el minuto 52. El primer fallo gordo de los ovetenses fue castigado con el 1-0. David Carmo se confía a la hora de sacar el balón jugado desde atrás y la presión de Lamine Yamal tuvo efecto al recuperar un balón en el área que llegó a los pies de Dani Olmo para que el de Terrassa batiera de tiro cruzado a Aarón Escandell.
El gol, como en muchas ocasiones, lo cambió todo. El Barça se vino arriba y al Oviedo se le anularon las ideas y todo su buen partido se fue al traste sólo cinco minutos después cuando un nuevo fallo defensivo, esta vez de David Costas con una mala cesión, lo aprovechó Raphinha para picar el balón por encima de Aarón Escandell y sentenciar el choque en el arranque de la segunda mitad. Flick reservó a Raphinha para Champions justo antes de que Escandell salvara el tercero a disparo de Lamine Yamal.
El golazo de Lamine
El partido ya estaba donde quería el Barça y el Oviedo sólo deseaba que pasaran los minutos cuanto antes. Un nuevo fallo a la hora de sacar el balón propició el tercer tanto local. Centro medido de Dani Olmo y remate de volea en escorzo de Lamine Yamal. El 10 azulgrana, que siempre destaca por sus regates y sus asistencias imposibles, rubricó su gran partido con un golazo que acompañar a la presión que hizo ante Carmo en la jugada del 1-0. Cada día destaca en nuevos registros y pocos se acuerdan ya de esa pubalgia. Tras el gol fue sustituido bajo una gran ovación con un partido más que cerrado en el que sólo hay que destacar los minutos que Almada dio a Cazorla para que se despidiera del Camp Nou como merece. Los aplausos que recibió bajo la granizada final lo dicen todo.













