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El Barcelona estará por tercer año consecutivo -y cuarta vez en su historia- en las semifinales de la Champions League. Las azulgrana solventaron la eliminatoria de cuartos de final ante el Manchester City con una derrota en tierras inglesas (2-1, 4-2 a favor en el global de la eliminatoria) que mostró la versión más vulnerable del equipo en toda la temporada.

El Barcelona salió con la torrija -aprovechando las fechas que son- al verde del MCFC Academy Stadium. A pesar de apostar por su once de gala, el conjunto dirigido por Lluís Cortés no terminó de carburar. Superado en todo momento por un Manchester City que jugó una marcha por encima de él y liderado por un centro del campo donde Rose Lavelle maquinó todo el trabajo defensivo. Sufrió mucho por la banda defendida por Leila Ouahabi, quizá la más gris de todas, que se vio superada por una Janine Beckie que acabaría estrenando el marcador a los 20 minutos. Fue un córner botado por Alex Greenwood, rematado con la testa por Sam Mewis y empujada a la red plácidamente por Beckie.

El gol fue un toque de atención para el Barcelona, que abusó de los balones largos buscando a una Asisat Oshoala que gozó de las dos mejores ocasiones de su equipo. Primero al coger un rechace a disparo de Caroline Graham-Hansen, pero su disparo lo sacó in extremis Lucy Bronze; después con una de sus galopadas finiquitada con un pelotazo al cuerpo de Ellie Roebuck. La primera parte se consumió para beneficio azulgrana, que enfiló camino de vestuario con la necesidad de resetearse.

A a tercera fue la vencida para Oshoala

En el arranque del segundo acto la actitud mejoró y no tardaron en llegar las ocasiones. Asisat Oshoala aprovechó una asistencia de Caroline Graham-Hansen para mandar el balón a la jaula. Fue la puntilla a la eliminatoria, pero no al partido. Fueron las celestes quien más buscaron la victoria y la encontraron. Aunque fuera con ayuda arbitral. La árbitra señaló como penalti un ligero contacto de Leila Ouahabi sobre Ellen White y Sam Mewis asumió galones para anotar desde los once metros.

El tramo final del partido sirvió para que Lluís Cortés rotara desde el banquillo, aunque le quedará la espina de perder para el partido de ida de semifinales a Patri Guijarro por cumplir ciclo de amonestaciones. Hasta el 18 de abril no conocerá su rival en la siguiente fase, cosas de la pandemia, pero tanto Lyon como PSG se presuponen palabras mayores. Ahí no valdrá otra que la mejor versión del Barcelona, esa que hoy se echó de menos en Manchester.

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