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El conjunto de Ten Hag necesitaba un milagro ante su público, pero ni fueron capaces de ganar su partido (0-1), ni el empate se produjo entre Copenhague y Galatasaray (1-0)

Llegó el final de la participación del Manchester United en Europa. No estará ni tan siquiera en Europa League. Puede que lo peor no sea el fondo, sino las formas. Los de Ten Hag debían ganar ante un Bayern que no se jugaba nada y que así salió al Teatro de los Sueños. Pero la realidad de este año en el Manchester United es otra. Un club a la deriva que desde la salida de sir Alex Ferguson se devalúa a pasos agigantados. Si algún aficionado creía en el milagro, el juego de los suyos acabó por devolverle a la objetividad.

Y es que este Manchester United es el peor en la historia de la Champions League. Sólo ha habido tres casos de equipos de la Premier League que hayan quedado colista en su grupo de la máxima competición europea. Blackburn Rovers (1995-96), Manchester City (2012-13) y Manchester United (2005-06). Al menos, aquel equipo de Alex Ferguson sumó seis puntos. Este de Ten Hag se ha quedado en cuatro…

Un encuentro de pesadilla

El partido se recibía en la ciudad como una final. Los red devils necesitaban los tres puntos para estar en octavos de final. Con permiso de Copenhague y Galatasaray que tenían su propia final en Dinamarca. Como todo partido decisivo, las piernas de los jugadores de rojo temblaban. A punto estuvo Kane de inaugurar el marcador cuando a más de uno aún no le había dado a tomar su asiento en Old Trafford. Habría sido el final de esta historia, con un minuto transcurrido. Harry falló, por suerte para los diablos rojos.

El Bayern, con el poso que le caracteriza en estos partidos fue haciéndose con el control sin que el United tuviera ni calidad ni argumentos para plantar cara. Sólo quedaba aguantar y aguardar. Sané tuvo varias ocasiones en sus botas, pero el alemán tuvo miedo de probar sendos remates con su pierna menos hábil. Ese era el menor de los problemas que iba a tener el United en los primeros 45 minutos.

El capitán de los red devils, Maguire, tuvo que abandonar el campo con unas molestias en su abductor derecho. Al campo ingresaba un futbolista que hace apenas tres meses estaba alistado para entrenar con el filial, Jonny Evans. Vueltas que da la vida. O el fútbol. A perro flaco todo son pulgas. Y nadie está más necesitado de buenas noticias que los chicos de Ten Hag. Al menos, el descanso llegaba con empate en el marcador. Había pocas esperanzas, pero suficientes.

La estocada final de Coman

Si alguien esperaba una reacción a la altura de su historia, se encontró con un Manchester United con mil y una dificultades para generar algo de fútbol. A veces, querer no significa poder. Sólo tuvo el Bayern que subir un poco el ritmo para que la diferencia entre ambos equipos se tornara en insalvable. Aún había opciones, pero el gol de Lerager terminó convertir el Teatro de los Sueños en la pesadilla de miles de aficionados.

Con los red devils con los brazos bajados y completamente cabizbajos, el Bayern colocó la estocada final en el corazón de Ten Hag. Una jugada combinativa entre Kane y Coman, acabó con el extremo francés insultantemente solo ante la portería de Onana. El área parecía una pasarela preparada para que el francés cerrará el espéctaculo en este teatro. El Manchester United cierra el telón de su temporada en Europa. Ver las gradas de Old Trafford vacías son el mejor ejemplo de la situación que vive este club.

Fuente Marca.com

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