La contracrónica del Newcastle – Barcelona de la ida de los octavos de final de la Champions
El Barcelona jugó en Saint James’ Park con la ambición de dejar encarrilada la eliminatoria de los octavos de final de la Champions League, torneo que aspira a conquistar. No lo hizo. Sufrió y firmó, de hecho, un pésimo partido en el que ningún jugador estuvo al nivel esperado. Salvo Cubarsí. Ni Lamine Yamal, cuyo gol de penalti, en la última jugada, maquilla su encuentro. El Barça llega vivo al Spotify Camp Nou, pero mucho, muchísimo, deberá mejorar si quiere estar en los cuartos.
Hall frustra a Lamine
Menudo partidazo jugó el joven lateral zurdo inglés. No dio tregua al extremo culé. No le perdió de vista, le ahogó en los unos contra unos, frenó sus subidas, impidió sus centros… fue más que su sombra. El internacional fue un incordio y taponó de forma magistral al culé. Lamine no dejó de intentarlo, fue el más desequilibrante del Barça, pero se desesperó e incluso se jugó la tarjeta amarilla (estaba apercibido) con un falta, tras una pérdida, sobre Hall, (¡el mundo al revés!) fruto de su propia decepción por no poder desplegar su juego y no lograr escabullirse del defensa inglés. Y cuando no llegaba el lateral, que fue casi nunca, Barnes, Burn y Joelinton fueron al rescate. El británico acabó fundido.
Cubarsí, un gigante
«Pau está al nivel de Lamine, pero en defensa», dijo Hansi Flick sobre el central gerundense en la previa. Y contra el Newcastle, el joven culé confirmó, por enésimo partido, su extraordinario nivel. No sólo salvó a Joan García en los primeros minutos al sacar un balón casi bajo la línea tras un remate de Tonali, fue el líder de la zaga. Su partido es para que lo vean los jóvenes que aspiran a ser centrales y tomen apuntes: mandó con autoridad en una línea en la que también formaron los veteranos Araujo y Cancelo, con él arrancó el juego culé, se adelantó y anuló a Osula en casi todas las acciones y auxilió a Gerard y Cancelo cuando fue menester. Siempre bien colocado, siempre atento, siempre pendiente de su marca. El único que se salva.
Pedri, incómodo, abronca a Lewandowski
El internacional canario no intervino, ni tuvo su habitual acierto abrumador en el pase, como de costumbre. Estuvo muy marcado, muy encorsetado y tuvo serias y constantes dificultades para tener y mantener el balón. Tuvo que presionar y hacer coberturas en defensa: auxilió en más de una ocasión a Cancelo con Elanga. Incluso le recriminó a Lewandowski que no fuera más solidario en las ayudas. Él no llegaba a todo, aunque lo intentó. Pagó caro la intensidad del Newcastle, sus férreos marcajes y la presión alta de los ingleses. Y es una máxima en este Barça: si Pedri no está cómodo, el Barcelona se desvanece. Y esta noche más que desvanecerse, el equipo culé desapareció.
Bernal, Araújo… exhaustos
El centrocampista catalán pidió el cambio antes de que concluyera el encuentro, en el minuto 72, porque estaba exhausto. El mediocentro acumula muchos minutos y sintió rampas. Era su quinto partido consecutivo como titular. Se fundió. Pero no fue el único. Araujo también tuvo que ser cambiado porque no podía continuar. El equipo estaba agotado. El cruce se les hizo eterno. Pagaron el desgaste de los compromisos contra el Atlético, el Athletic…
Ataque estéril culé
No fue el día de Raphinha. El internacional brasileño apenas intervino en ataque y tuvo pérdidas importantes. Estuvo desconectado y desacertado: fue uno de sus encuentros más grises desde que es azulgrana. Falló, además, en el gol de Barnes, al que él debía cubrir. Pero tampoco fue el día de Lewandowski. Ni de Lamine Yamal.Flick apostó por Rashford en la segunda mitad, el bigoleador del cruce de la fase de la liguilla, y tuvo algún destello, pero tampoco marcó diferencias en esta ocasión. El alemán, a la desesperada, también recurrió a Ferran Torres. Pero fue Olmo provocando un penalti, que transformó Lamine, el que permitió al Barça escapar vivo de Inglaterra.









