Difícil de entender. Quizá lo mejor será disfrutar o sufrir con dos partidos que paralizan el mundo del fútbol. La final de los dos barrios en una misma ciudad. La final de dos equipos que capitalizan la atención de un país entero y con un objetivo rotundo: ganar y celebrar; En La Boca y en Núñez hay más miedo a perder que ganas de cantar victoria.

El temor a levantarse de la cama el próximo 25 de noviembre con una derrota en la final de la Libertadores, crea un pánico inusual en ambas hinchadas. Los que entienden y viven el día a día futbolístico en Buenos Aires dicen que “el que pierda no se levanta en mucho tiempo”. Y más allá de tener el premio de jugar el Mundial de Clubes – el campeón de la Libertadores tiene billete para la cita de Abu Dabi – lo que realmente importa es dejar en la lona al gran rival.

River Plate tiene más calidad en la zona de medios (Quintero y Pity Martínez) pero Boca Juniors acumula más hombres de trabajo en esa zona con Wilmar Barrios y Nahitán Nández. Las dos áreas determirán la solución definitiva pues Franco Armani (el portero internacional con la albiceleste) pasa por su mejor estado de forma visitiendo la camiseta de la franja. En los xeneizes, la recuperación del ‘Pipa’ Benedetto, el desequilibrio de Pavón o la experiéncia del ‘Apache’ Tévez pueden ser clave a la hora de decantar el favorito de la madre de todas las finales.

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