El Real Madrid, otra vez contra el Benfica: Mourinho vuelve al Bernabéu

El Real Madrid ya conoce su castigo por no haber sido capaz de defender su plaza en el top 8 de la fase liga de la Champions. Los blancos tendrán que viajar a Lisboa para medirse al Benfica en el play-off que da acceso a los octavos de final de la Copa de Europa.
Por clasificación, eso sí, el Madrid jugará la vuelta en su estadio, un privilegio que no tendría en los octavos de final, si supera este play-off, donde ya le esperan Sporting de Portugal o Manchester City.
La vuelta de Mourinho al Bernabéu
El equipo de Arbeloa se verá de nuevo las caras con su último verdugo, el que le obligó a tomar este camino largo hasta la final de Budapest. Con el 4-2 y ese gol de Trubin en el 98′ aún retumbando en las cabezas de los madridistas, el Madrid se ve obligado a planear un viaje de regreso a Lisboa para volver al ‘lugar del crimen’ el 17 o el 18 de febrero.
Después será el turno de la visita del Benfica al Bernabéu, un 24 o 25 de febrero que será especial para Jose Mourinho. Será la primera visita del entrenador portugués a Chamartín desde que abandonó el banquillo blanco en 2013 en un clima de tensión y división en la grada y en la afición madridista tras una temporada llena de problemas deportivos y extradeportivos.
Real Madrid y Benfica se han visto las caras cuatro veces con un balance muy negativo para los blancos, que perdieron la final de la Copa de Europa de 1962 por 5-3, cayeron en cuartos de la edición 64-65 (5-1 para los lusos en la ida y 2-1 para el Madrid en la vuelta) y que se la pegaron en Da Luz el miércoles por 4-2.

El análisis, por Alberto Rubio
El Real Madrid volverá a vérselas con el Benfica tras su batacazo en Da Luz (4-2). José Mourinho no ha conseguido enderezar el errático rumbo que llevó a las ‘Águilas’ a destituir a Bruno Lage. Parece, sin embargo, haber encontrado un once, más o menos fijo, fiel a su 1-4-2-3-1, con Otamendi como bastión en la defensa y con Trubin como héroe inesperado.
La intensidad y agresividad será su seña de identidad, sobre todo en Da Luz. La apuesta por Prestianni y Schjelderup en banda, con la ayuda de Dedic y Dahl desde los laterales, le convierte en un equipo especialmente peligroso en las transiciones.
En cambio, la apuesta por Barrenechea y Richard Ríos en el doble pivote no le ha salido tan bien. De hecho, han ido ganando peso Barreiro y Aursnes en la ‘sala de máquinas’, lo que le aporta dinamismo… pero le resta creatividad a la hora de elaborar. Un ‘debe’ que tratará de compensar Sudakov desde tres cuartos.
A nivel anotador dependen mucho de Pavlidis. El griego, muy fuerte jugando de espaldas, acumula 27 goles -marcha ‘pichichi’ en Portugal- y seis asistencias en los 37 partidos que ha disputado esta temporada.












