
El Alavés logra lo imposible
Se impone al Espanyol con los goles de Blanco y Boyé y gana fuera tras siete derrotas consecutivas. Continúa el enero negro de los pericos con un punto de 15
Camina el Alavés, se para el Espanyol. Los vitorianos toman aire con su segunda victoria consecutiva para intentar alejarse del descenso, mientras que los catalanes, que no dan malas sensaciones, no terminan de arrancar en su enero negro. Tras un comienzo de curso espectacular, los de Manolo González aún no han ganado en 2026 y sólo han sumado un punto de 15 posibles. Un botín muy pobre, insuficiente para aspirar a Europa. A los de Coudet, el triunfo les sirve para acabar con su gafe a domicilio, donde habían perdido sus últimos siete partidos.
Manolo González y Coudet dejaron claras sus intenciones. Valientes, los dos técnicos fueron a por el partido y alinearon a dos delanteros en el once titular. De las botas de uno de ellos, tras un saque de banda, nació a los 29 segundos la primera ocasión, clarísima, para el Alavés. Toni Martínez se marchó por la derecha y puso un centro raso para que Pablo Ibáñez se lanzara en el área para el remate. La pelota salió rozando el palo.
La puesta en escena de los vitorianos fue buena: controlaban la pelota, manejaban el ritmo y buscaban el área rival. Pero el fútbol no son sensaciones, son goles. Y el que lo marcó fue el Espanyol. Roberto Fernández le ganó el salto en el área a Pacheco y cabeceó a la red un centro medido de Romero desde la izquierda. Bonito gol en el minuto 15.
El golpe no descompuso al Alavés. Y Pablo Ibáñez volvió a inquietar a los pericos. Remató a la media vuelta, pero apareció Dmitrovic, muy atento, a pesar de la nube de piernas que le impedían la visión. Fue el preludio del empate al filo de la media hora cuando Blanco recogió un balón en la frontal y le pegó a portería. Pareció que rozaba en un zaguero y se desviaba ligeramente. Los de Coudet encontraban el premio a su buena disposición. Era de justicia.

El Espanyol apretó el acelerador al inicio del segundo tiempo. Y de no ser por Blanco, hubiera podido adelantarse en el marcador. La acción defensiva del jugador del Alavés fue impecable tras un saque de falta de Expósito que peinó Cabrera. No tardó demasiado en llegar la respuesta babazorra. Fue doble: primero Dmitrovic le sacó un mano a mano a Yusi, que acababa de entrar, y después un remate de Guevara tocó el poste por la zona exterior.
El partido estaba en su salsa. Intenso y con opciones para ambos. Pero cayó del lado del Alavés. Toni Martínez le ganó una carrera a Cabrera, qué flojo estuvo en esa acción el central, y centró para que Boyé solo la tuviera que empujar. 1-2 para los de Coudet a los que aún les quedaban un par de sustos, porque a Kike García le anularon un tanto por fuera de juego en el 83′ y luego se le fue por centímetros un cabezazo en la prolongación. Pero el marcador no se movió y el Alavés logró lo imposible: ganar fuera.












