Esta liga el Barça no la ganará, entre otras cosas, porque no se la merece. Cuando un equipo lucha por el título de liga, inmerso en la exigencia constante a la que le somete el campeonato, puede perder en Anoeta, o empatar en el Sadar y en el Calderón, e incluso puede perder en casa con el Valencia, porque un día le viene un buen conjunto, como el che, y por distintos motivos, le gana el encuentro. Hasta ahí, bien. Mejor que no, pero admisible. Pero cuando luchas por el título, lo que no puedes hacer, bajo ningún concepto, es perder en Zorrilla. Jamás puedes perder ante el Valladolid, aunque ellos hagan el partido de su vida, que no lo hicieron, y tú no estés fino del todo. Nunca puedes perder, si quieres ganar el campeonato, con el décimo octavo de la clasificación, con un equipo que ocupa una plaza de descenso.

Mi opinión, respecto a la semana pasada, ha cambiado mucho, demasiado para mi gusto, pero la opinión se crea a través del análisis. Y no me preocupó demasiado la derrota en el Camp Nou, ante el Valencia, porque el Barça jugó una gran primera parte, y la calidad del equipo de Pizzi, y el infortunio, le llevó a perder el encuentro. Pero esto, una vez por temporada, suele pasar. Empatar en el Sadar y en el Calderón, por la dificultad de los dos estadios, entra dentro de lo asumible. E incluso, perder en Anoeta, ante un equipazo, como es la Real Sociedad, es disculpable, y más, cuando claramente el mister se equivocó, en la alineación y en el planteamiento del partido. Pero perder en Zorrilla, es absolutamente inadmisible. Ante un Valladolid, que está donde está, por demerito propio. Un conjunto, que es más voluntad, que otra cosa. Un equipo que el sábado marcó un gol, tras salir favorecido en dos rebotes, y no hizo prácticamente nada más. Y le ganó al Barça, a uno de los favoritos para ganar el título de liga. Increíble. A un Barça, que encajó el gol en el minuto 17. Por lo tanto, tenía 73 minutos por delante, para darle la vuelta al marcador. Y fue incapaz.

Mucho partido de selección, y mucha tontería. Mucho mundial, y mucho despiste. Me encantan los mundiales, y las eurocopas, pero si su disputa comporta indolencia, distracción, y falta de responsabilidad, en los meses previos, preferiría que no se disputasen. El fútbol que de verdad me seduce, y me apasiona, es el de cada jornada de liga, de champions, y de copa. El fútbol nuestro de cada día.