Nadie podía imaginar que la historia de Roma podría repetirse. Y mucho menos que lo de Anfield pudiera ser peor que lo vivido en el Olímpico hace un año. Pues lo fue. Porque estaban avisados, porque su ventaja era imponente y porque el rival estaba diezmado. Con todos estos condicionantes, el partido del Barcelona fue una auténtica vergüenza. El cuarto gol de los ingleses, una jugada más propia de infantiles que de profesionales que cobran millones, deja retratado a un equipo que se derritió con los dos goles ingleses de la segunda parte.

Esta derrota va a pasar factura y de qué manera. El que sale peor parado de la hecatombe de Anfield es Ernesto Valverde. Es el máximo responsable del grupo y en su debe hay que anotar su lentitud para dar entrada a Semedo cuando Coutinho, una vez más, no aportó absolutamente nada al equipo. Y también no conseguir que sus jugadores tuvieran la mentalidad adecuada para afrontar un partido similar.

Despiste colectivo del Barcelona en el córner que dio lugar al 4-0 del Liverpool

Coutinho es otro de los señalados. Ya es habitual en los últimos meses que su aportación al equipo sea nula. Ayer no fue una excepción. Ni siquiera la extra motivación que podría darle el jugar en su antigua casa mejoró su rendimiento. El club sabe que puede hacer caja con él y ya se están perdiendo las esperanzas de una reacción. Un claro candidato a salir el próximo verano.

El tema de los fichajes también tiene su miga. No es lo mismo realizar cambios en un equipo que gana el triplete que en otro que vuelve a pegarse un batacazo histórico en Europa. Es decir, si antes se iban a fichar a cuatro jugadores ahora a lo mejor se contrata a seis. Y si antes pensaban reforzar la delantera con una joven promesa, ahora puede que reabran la opción Griezmann. El escenario ha cambiado. Y mucho. La idea que tenían en el club con jugadores como Rakitic o Umtiti también puede variar.

Fuente Marca.com

 

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